Después de que, hace seis años, investigadores de la Unidad de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona) mostrasen que los individuos que consumen mayor cantidad de carne roja y procesada tenían un mayor riesgo de sufrir síndrome metabólico, un equipo de investigación del CIBERobn -Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición-, pertenecientes a diferentes universidades, hospitales y centros de investigación de España, han ido más allá y han evaluado el efecto de sustituir una ración de carne roja y carne roja procesada por otros alimentos ricos en proteínas sobre la aparición de este síndrome. Esta condición se define como un conglomerado de factores de riesgo como obesidad abdominal –el perímetro de cintura-, hipertensión arterial, niveles bajos de colesterol HDL en sangre, niveles altos de triglicéridos y concentraciones elevadas de glucosa en sangre. Se calcula que aproximadamente una cuarta parte de los adultos en países desarrollados presentan esta condición. Se ha demostrado que los individuos con síndrome metabólico presentan dos veces más riesgo de morir por un ataque al corazón o una embolia cerebral que los que no lo presentan.

Según se publica en el último número de la revista científica Clinical Nutrition, los participantes con un consumo elevado de carne, especialmente carne roja y carne roja procesada, presentaban respectivamente un 27% y un 37% mayor riesgo de padecer síndrome metabólico, en comparación con aquellos con un consumo más bajo. Sin embargo, los participantes con un consumo más elevado de carne blanca tenían hasta un 17% menos de riesgo. La publicación también concluye que el hecho de sustituir una ración de carne roja y carne roja procesada por una ración de un alimento alternativo rico en proteínas como la carne blanca, pescado, legumbres y huevos se asocia a un menor riesgo de padecer síndrome metabólico. Esto refuerza la importancia de realizar una alimentación variada incluyendo alimentos alternativos y más próximos a la dieta mediterránea, informa el CIBERobn en un comunicado.

El consumo de carnes rojas y procesadas con una frecuencia de hasta una a dos raciones a la semana está recomendado y no se asocia a mayor riesgo de síndrome metabólico. Sin embargo, su consumo diario desplazaría la inclusión de otros alimentos ricos en nutrientes esenciales como el pescado, las legumbres y la carne blanca que como hemos visto protege el desarrollo de este síndrome, subrayan los investigadores.

Imagen del equipo que ha liderado la investigacióbn

En esta investigación se analizaron los datos de 1.868 participantes de entre 55 y 80 años sin síndrome metabólico al inicio del estudio, pero con alto riesgo cardiovascular. Los resultados refuerzan la hipótesis de que la carne roja y sus procesados promueven el desarrollo de síndrome metabólico si se consumen en exceso. Se han sugerido diferentes mecanismos para explicar la existencia de esta asociación, especialmente para las carnes procesadas, ya que éstas son ricas en sal, hierro y nitritos/nitratos. Sin embargo, los investigadores afirman que son necesarios más estudios clínicos para poder afirmar con rotundidad esta asociación.

Otros estudios
Hay otras investigaciones que han relacionado también un consumo elevado de carne roja con, por ejemplo, la diabetes, uno delos pilares del llamado síndrome metabólico. Un estudio de la Universidades de Singapur y Harvard analizó datos de más de 26.000 varones y 122.000 mujeres y determinó que comparados con las personas que no variaron su ingesta de carne roja, el incremento de más de media ración al día suponía un riesgo de desarrollar diabetes un 48 por ciento mayor durante los siguientes cuatro años. Sin embargo, reducir el consumo en similar proporción implicaba una reducción del 14 por ciento.

Por otra parte, un cóctel perverso en el que, junto con la carne roja, figuran los refrescos y los productos fritos también contribuye a desarrollar el llamado síndrome metabólico. Algunos expertos aseguran que los adultos que comen dos raciones –o más- de carne al día tienen un 25 por ciento más de posibilidades de sufrirlo respecto a los que comen carne dos veces por semana.

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