Aranda de Duero y su zona de influencia queda perfectamente retratada en tres palabras: vino, morcilla de Burgos y lechazo asado. Durante todo el mes de junio los visitantes pueden disfrutar de la ciudad castellana, hacer una paradita en sus bodegas y finalmente degustar un completo menú en algunos de sus asadores más emblemáticos.

El cordero lechal, Indicación Geográfica Protegida, realza todo su sabor en un horno de leña y con unas patatas asadas, vino blanco o sólo agua en el recipiente de barro. Un total de nueve asadores especializados participan en esta ya tradicional cita gastronómica –son más de tres lustros de jornadas Gastronómicas- que representa la mejor excusa para pasear entre sus iglesias góticas y casas señoriales para luego darse un homenaje con menús regados por vinos Denominación de Origen Ribera del Duero, el lechazo y sus productos derivados. El precio unificado es de 37 euros.

Obviamente el plato principal es el lechazo, pero entre las entradas que ofrece cada establecimiento destacan versiones menos tradicionales del cordero lechal, como las croquetas de lechazo, el puerro relleno de lechazo gratinado al horno con verduritas o el paté de la carne estrella de estas jornadas; tres platos que se pueden degustar en El Mesón de la Villa. En Casa Florencio encontraremos otros platos para arrancar el menú, como el capuchino de lenteja pardina, curry y polvo de lechazo o el ravioli crujiente de patitas y manitas, salsa de lechazo y gominola de arbequina.

En el Asador Montermoso ofrecen brochetitas de lechazo maceradas en finas hierbas con alioli de miel con habitas tiernas con mollejas de lechazo y boletus. La hamburguesa de Lechazo 2.0, en pan de morcilla, es una de las propuestas del El 51 del Sol. Por último, El Lagar de Isilla concede gran protagonismo a la casquería con sus alubias de la Bañeza con manitas de lechazo, brochetita de riñones con mahonesa de mostaza de Dijon, mollejas de lechazo con cebolla caramelizada al Pedro Ximénez, lenguas de lechazo con verduras y salsa de pimientos asados a la brasa o collar de lechazo. Pocos pensarán en un principio que el lechazo puede mostrar caras tan distintas.

Dejar respuesta