A los cinco hermanos propietarios de la cadena de restaurantes Five Guys, que nació en Virginia (EE.UU.) hace más de 20 años, no les iba nada mal en la expansión de su negocio, pero cuando de verdad les tocó la lotería fue cuando el entonces presidente del país, Barack Obama declaró que las hamburguesas de Five Guys eran sus preferidas. Nunca se había hecho demasiada publicidad convencional, su éxito vino del boca oreja, pero con el espaldarazo del hombre más poderoso de la Tierra se han escrito ríos de tinta sobre los restaurantes y sus productos y cuentan con un dossier de apariciones en medios de comunicación realmente impresionante. Tras abrir su primer restaurante en España hace un año en plena Gran Vía madrileña, ahora han salido del centro y se han instalado también en el Centro Comercial Parquesur de Leganés.

Sus hamburguesas son sabrosas, con carne que no se muestra compacta ni acuosa, aunque todo va en gustos, y añaden como signo de distinción unas patatas cajún muy especiadas y unos batidos muy ricos. Pero el pilar del éxito de un establecimiento -que tiene precios no demasiado comedidos de restaurante americano de los de ir con la familia y sentarse con calma, pero  la vez look y concepto de una cadena de las de comida rápida- no es otro que la libertad de elegir y la sencillez de ejecutar esa libertad.

Aquí no hay menús cerrados de nombres estrambóticos. Se puede resumir de forma rápida como su comida:

Paso 1. Elegimos si deseamos una hamburguesa pequeña, grande o perrito caliente

Paso 2. Decidimos si la queremos con queso y bacon

Paso 3. Seleccionamos qué queremos que lleve la hamburguesa entre 15 complementos: lechuga, tomate, cebolla, kétchup, mostaza, mayonesa, pepinillos, cebolla plancha, champiñones plancha, jalapeños, pimiento verde, relish, salsa steak, salsa barbacoa o salsa picante. Así, sin límite ni cortapisas, con la máxima personalización, podemos mezclar salsas, lo que queramos.

De cara al público y con una eficacia sorprendente para la multitud de combinaciones de ingredientes posible , los cocineros preparan las hamburguesas, las envuelven en papel de aluminio y las entregan en una bolsa tan grasienta como vista en mil películas.

La cocina está a la vista de los clientes
La cocina está a la vista de los clientes

Desde el punto de vista de la salud tiene a favor la puesta por que todos los ingredientes sean frescos y el restaurante carece de congeladores. Pero no es menos cierto que productos como el bacon lo sirven muy curruscado e incluso en un alarde de extravagancia permiten echarlo a los batidos!!!!

Las bebidas son rellenables en unas máquinas y podemos incluso añadirle al refresco sabores de frutas –lima, uva, cereza…- que harán descubrir nuevos sabores.

Máquinas de refrescos con posibilidad de alterar su sabor original
Máquinas de refrescos con posibilidad de alterar su sabor original

En resumen, como tantas hamburgueserías no es un restaurante para acudir con extrema frecuencia por criterios de seguir una alimentación equilibrada pero merece la pena hacer una hamburguesa imposible, siguiendo gustos e instintos y que ésta tenga un delicioso sabor.

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