Gema Romero-. Cruzar las puertas del Pirata’s Rock Wey (c/Navales, 33, Alcorcón – Madrid) es adentrarse en la bodega de un auténtico galeón pirata. Calaveras, la cola de una ballena por mástil, ojos de buey, e incluso el tesoro pirata custodiado por los huesos de nuestro capitán nos permiten sumergirnos en la perfecta ilusión, aderezada por actuaciones en directo todos los días del año.HamburguesaPirata

Además de ser ideal para escuchar buena música y tomar una copa, el Pirata es conocido por su buey a la piedra. Carne exquisita, cortada en tiras, que cada uno podrá cocinar a su gusto, acompañada por las mejores patatas fritas caseras y pimientos.

Si algo queda claro cuando acudes a comer o cenar es que al Pirata hay que ir con hambre, mucha hambre, para ser capaz de acabar con las más que generosas raciones que sirven. Buen ejemplo de ello son sus hamburguesas. Si la piratilla, considerada ideal para grumetes, ya resulta impresionante, la pirata sólo está indicada para auténticos lobos de mar, con sus dos pisos y su doble cuarto de libra de carne con todos los complementos, patatas incluidas.

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En Pirata’s Rock Wey han pensado en todo y para todos. Así, a mediodía cuentan con menú del día a elegir entre 7 primeros y 7 segundos, diferentes cada día, por 11€, incluyendo bebida, postre y café.

Para las cenas o comidas especiales cuentan con una completa carta que incluye distintas opciones para grupos, con parrilladas de carne y distintos platos para compartir por 35€. Y si vas con niños tampoco hay problema, cuentan con ludoteca vigilada gratuita, para que todos estén a gusto.

Los detalles no podrían estar más cuidados, desde la espectacular decoración, la tapa que te sirven al pedir las bebidas en lo que esperas la comida, los chupitos que ofrecen después, o el atento servicio de los camareros.

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